Docker es una plataforma de virtualización ligera que permite ejecutar aplicaciones en contenedores.
A diferencia de las máquinas virtuales tradicionales, los contenedores Docker no requieren un sistema operativo completo, sino que comparten el núcleo del sistema operativo del anfitrión, lo que los hace mucho más ligeros y rápidos. Esto significa que se pueden crear, ejecutar y destruir contenedores rápidamente, lo que facilita el desarrollo, la implementación y el escalado de aplicaciones.

Un contenedor, en términos sencillos, es como una caja donde metes tu aplicación junto con todo lo que necesita para funcionar correctamente (bibliotecas, configuraciones, archivos). Esa «caja» está completamente aislada de lo que hay afuera, lo que significa que, sin importar dónde pongas esa caja (en tu computadora, en un servidor, o en la nube), la aplicación siempre funcionará de la misma manera. No se verá afectada por lo que esté instalado en la computadora en la que se ejecute.

¿Qué significa «entorno aislado»?

Cuando decimos que el contenedor está en un «entorno aislado», significa que lo que sucede dentro del contenedor no afecta ni depende del resto de la computadora. Piensa en el contenedor como una burbuja separada: aunque esté en una computadora, lo que pasa dentro de esa burbuja no puede afectar ni interferir con el resto del sistema, y viceversa. Es como si la aplicación estuviera en su propio espacio protegido.

¿Por qué usar contenedores?

Porque hacen que las aplicaciones sean portátiles y fáciles de mover. Si desarrollas una aplicación en tu computadora, y luego quieres ejecutarla en un servidor, normalmente tendrías que asegurarte de que el servidor tenga las mismas configuraciones, programas y versiones que usaste en tu computadora. Con un contenedor, no tienes que preocuparte por eso, ya que todo lo necesario está dentro del contenedor.

Por admin

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